Fuente: El País.com
Otro ejemplo de la excesiva austeridad del fundador de Twitter es que, pese a ser uno de los hombres más ricos del planeta –Forbes ha valorado sus participaciones en la red social y en Square en 1.085 millones de dólares-, su apartamento de San Francisco está prácticamente vacío, según han reiterado en varias entrevista sus amigos los actores Ashton Kutcher y Alyssa Milano. “Él nunca dice a qué se dedica, siempre tengo que ser yo la que alardee en su nombre”, reconoció la intérprete hace un año a la revista Vanity Fair.Sin duda, el carácter ascético e introvertido de Dorsey, de 35 años, no ayuda a que se conozcan estos aspectos de su vida privada. Últimamente, se prodiga más en los medidos debido a la promoción deSquare, su nuevo proyecto empresarial que compagina con su puesto como presidente ejecutivo de Twitter, cargo que ocupa desde 2010. Dorsey siempre se ha considerado a sí mismo un artesano antes que un empresario y cuando lanzó Twitter prefirió ceder las funciones de mayor responsabilidad y visibilidad a sus cofundadores. De hecho, en 2008, cuando la red social se empezó a consolidar como uno de los fenómenos de Internet con mayor influencia política y social, Dorsey abandonó su puesto de consejero delegado, que asumió Williams.
Dorsey, admirador de Steve Jobs y, como este, un ferviente devoto de la filosofía oriental, parece haber cedido en los últimos meses a esa reticencia al lujo. En junio de este año adquirió por 10 millones de dólares una mansión escondida en la bahía de San Francisco con vistas al Golden Gate; a mediados de 2011 se compró un BMW Z-3, “porque admira su diseño”, y últimamente se ha decantado por los trajes de Prada, negros, a juego con la corbata, y los Rolex, “porque la casa de relojes fabrica sus propias piezas”, de acuerdo con un artículo publicado por Vanity Fair hace un año
.
En marzo de 2006 Jack Dorsey, Biz Stone y Evan Williams transformaron la forma tradicional de comunicarse y de acceder a la información con la creación de Twitter. Más allá de su reconocimiento unánime como visionarios de la era digital y de sus distintos cambios de rol en la cúpula directiva la red social, apenas se conoce nada de la vida personal de sus fundadores. Los tres, siguiendo el ejemplo de otros precursores de Internet, han optado por mantener un perfil social bajo y escribir su historia parapetándose tras el éxito de la compañía en lugar de resumirla en 140 caracteres, como muchos de sus usuarios.
Pocos saben que Dorsey, el cerebro creador de Twitter, aspira a convertirse en alcalde de Nueva York —ha mantenido conversaciones con su actual regidor, Michael Bloomberg, al respecto—; o que durante un año se inscribió a un curso de masaje y terapia; o que invirtió otro año en tomar clases de diseño. De hecho, él mismo ha elaborado una falda pitillo y es un devoto amante de los vaqueros, en particular de los creados por Scott Morrison, de quien es socio en una de sus tiendas del SoHO de Nueva York.
Otro ejemplo de la excesiva austeridad del fundador de Twitter es que, pese a ser uno de los hombres más ricos del planeta –Forbes ha valorado sus participaciones en la red social y en Square en 1.085 millones de dólares-, su apartamento de San Francisco está prácticamente vacío, según han reiterado en varias entrevista sus amigos los actores Ashton Kutcher y Alyssa Milano. “Él nunca dice a qué se dedica, siempre tengo que ser yo la que alardee en su nombre”, reconoció la intérprete hace un año a la revista Vanity Fair.Sin duda, el carácter ascético e introvertido de Dorsey, de 35 años, no ayuda a que se conozcan estos aspectos de su vida privada. Últimamente, se prodiga más en los medidos debido a la promoción deSquare, su nuevo proyecto empresarial que compagina con su puesto como presidente ejecutivo de Twitter, cargo que ocupa desde 2010. Dorsey siempre se ha considerado a sí mismo un artesano antes que un empresario y cuando lanzó Twitter prefirió ceder las funciones de mayor responsabilidad y visibilidad a sus cofundadores. De hecho, en 2008, cuando la red social se empezó a consolidar como uno de los fenómenos de Internet con mayor influencia política y social, Dorsey abandonó su puesto de consejero delegado, que asumió Williams.
Dorsey, admirador de Steve Jobs y, como este, un ferviente devoto de la filosofía oriental, parece haber cedido en los últimos meses a esa reticencia al lujo. En junio de este año adquirió por 10 millones de dólares una mansión escondida en la bahía de San Francisco con vistas al Golden Gate; a mediados de 2011 se compró un BMW Z-3, “porque admira su diseño”, y últimamente se ha decantado por los trajes de Prada, negros, a juego con la corbata, y los Rolex, “porque la casa de relojes fabrica sus propias piezas”, de acuerdo con un artículo publicado por Vanity Fair hace un año
.
Comentarios
Publicar un comentario