fuente: ElPaís.com
La página de Facebook del hospital Gaston Memorial, en Gastonia, Carolina del Norte, ofrece la receta de una ensalada de pollo para fomentar la alimentación sana y consejos para evitar lesiones al hacer ejercicio.
Pero en octubre, apareció otra página de Facebook del hospital. Esta publicaba denuncias sobre Barack Obama y sobre su ley de asistencia sanitaria. Consiguió rápidamente cientos de seguidores, y las diatribas contra el presidente obtuvieron “me gusta”. Los dirigentes del hospital usaron su verdadera página de Facebook para salir al paso. “Pedimos disculpas por toda la confusión causada”, publicaban el 8 de octubre, “y apreciamos el apoyo de nuestros seguidores”.
La página falsa desapareció 11 días más tarde, tan misteriosamente como había aparecido.
La falsificación está por todo Internet. Twitter, que permite seudónimos, está plagado de seguidores ficticios, y se ha usado para difundir rumores falsos.
Para Facebook, la red social más grande del mundo, es un problema especialmente grave porque pone en entredicho su premisa básica. Facebook ha tratado de distinguirse como un lugar para las identidades verdaderas en la Red. Como dice la empresa a sus usuarios, “Facebook es una comunidad en la que la gente usa su verdadera identidad”.
Los “me gusta” fraudulentos minan la confianza de los anunciantes, que quieren clics de gente de verdad a la que puedan vender y de la que Facebook depende para ganar dinero. La falsificación también puede arruinar la credibilidad de los resultados del motor de búsqueda social que Facebook dice estar construyendo.
Los perfiles falsos en el sitio son bastante fáciles de crear; cientos de ellos pueden aparecer simultáneamente, a veces con la ayuda de robots, y a menudo convencen a los usuarios de que se hagan amigos de ellos en un intento de propagar virus informáticos. Los amigos de Facebook falsos y los “me gusta” se venden en Internet directamente a quienes quieren potenciar su imagen. Y en los feeds de noticias de Facebook pueden aparecer cupones falsificados para comidas y aparatos, cuyo objetivo es engañar a los inconscientes para que revelen información personal. Los estudiantes a veces también usan nombres falsos para proteger su contenido de Facebook de las personas que los contraten en el futuro.
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