La civilización de Caral, una de las más
antiguas del planeta, se originó en el continente americano casi en simultáneo
con las civilizaciones del viejo mundo: Mesopotamia, Egipto, India y China.
A diferencia de otras civilizaciones en el mundo
en que los intercambios de productos, conocimientos y experiencias definieron
ventajas para cada pueblo; Caral en cambio se mantuvo en un completo
aislamiento, logrando un desarrollo propio, precoz; adelantándose en por lo
menos 1800 años a los que habitaron en Mesoamérica.
Caral estuvo en constante transformación. Los
investigadores señalan que funcionó no menos de 1000años y que en su periodo de
apogeo tuvo aproximadamente 3000 habitantes.
De los nueve valles occidentales del área
norcentral, el valle de Supe ha sido el territorio donde se alcanzó el mayor
prestigio de la época. En ella se han identificado 20 asentamientos que varían
en extensión y en la complejidad de sus componentes arquitectónicos. Sin embargo,
todos ellos presentan los mismos rasgos culturales tales como: Edificios
públicos piramidales, plazas circulares, conjuntos residenciales y viviendas de
élite. Además, comparten características similares en el diseño del
asentamiento, el estilo y las técnicas constructivas. Estos asentamientos son
las siguientes: Áspero, El Molino, Limán, Era de Pando, Pando, Piedra Parada,
Pueblo Nuevo, Cerro Colorado, Allpacoto, Llaqta, Lurihuasi, Miraya,
Chupacigarro, Caral, Huacache,
Ñawpa, Peñico, Cerro Blanco, Capilla y Jaiva.
La actividad económica de Caral estuvo basada en
la agricultura y la pesca. Las poblaciones, organizadas en un sistema
sociopolítico jerarquizado, experimentaron y aplicaron nuevas técnicas
agrícolas que optimizaron la calidad y productividad de sus cultivos. Por
ejemplo la construcción de canales les permitió irrigar nuevas áreas y ampliar
las extensiones agrícolas.
Los antiguos caralinos tuvieron un alto consumo
de pescado dentro de su dieta y ello se explica en los asentamientos del valle
de Supe tales como Áspero y Vichama, quienes fueron hábiles pescadores
conocedores de las corrientes marinas y expertos en el sistema de orientación
estelar y lunar.
Todos los componentes arquitectónicos de Caral
fueron construidos de piedra, barro y material orgánico. En su arquitectura,
podemos encontrar los edificios escalonados que reflejan un alto grado de
conocimiento; entretanto la monumentalidad refleja la complejidad organizativa
alcanzada por esta sociedad.
Los caralinos, concebían a la estructura
arquitectónica como un ser viviente que atravesaba por cambios cíclicos pero
que tenía un final. Cuando este momento llegaba, lo enterraban previo una serie
de ofrendas en medio de rituales.
El arte musical tuvo un rol importante en las
actividades de la población. Las actividades religiosas y sociales incluyeron
ejecuciones musicales a cargo de grupos especializados en esta elaborada
expresión artística.
Dentro la iconografía caralina encontramos
diseños que resaltan, tales como: la espiral, la cruz o “chacana”, peces
entrelazados, aves, felinos, monos, serpientes, rostros antropomorfos y
variadas figuras geométricas.
La religión era el instrumento de gran efectividad
para cohesionar y coaccionar a la población; aseguraba el poder político, la
jerarquía y el orden social.
La sociedad de Caral, tuvo una cosmovisión del
mundo en armonía global. Se consideraban parte
de la naturaleza y el universo, como tal preservaban el medio geográfico
y sus recursos. ESTA FILOSOFÍA ES LA QUE
DEBEMOS CONSERVAR Y HEREDAR A LAS SIGUIENTES GENERACIONES PARA NO CONTINUAR
DESTRUYENDO NUESTRO PLANETA, NUESTRA PROPIA CASA, EL LUGAR QUE NOS MANTIENE
VIVOS.
Margaret Ramos.
Enero, 2013.

¿Que triste que ya no puedan salir de viaje no?
ResponderBorrarRecorriendo el valle de Supe, entre montañas, cultivos y vida silvestre...encontramos pueblo tras pueblo la calidez del clima y su población.
ResponderBorrarMuy cerca de Caral, muy cerca de ti; nuestras energías vibraron de entusiasmo, de encanto, de amor.
Alex, cariño...tu magnetismo me envuelve.