Para estirar la metáfora: Elop piensa que tiene dos brazos fuertes que le ayudarán a llegar a la orilla. En otras palabras, piensa atacar el mercado de los teléfonos móviles en dos direcciones.
En febrero de este año, el nuevo director de Nokia, Stephen Elop, sorprendió a su compañía. Nokia, dijo, se encontraba frente a la urgente necesidad de emprender cambios. La empresa podía quemarse y morir en el proceso o echarse al agua.
Después de una larga, larga caída, Nokia acaba de caer al agua. El problema es que el gigante finlandés todavía debe probar que sabe nadar.
Para los principiantes está el muy importante mercado premium, que Apple redefinió con su iPhone, pero en términos de volumen el líder es ahora el sistema operativo Android, de Google.
Mr Microsoft
Pero Elop vio la escritura sobre la pared. Su participación en el mercado estaba colapsando y los márgenes de rentabilidad estaban cayendo pues los operadores de red no estaban dispuestos a vender teléfonos Symbian.
Optar por Android habría sido una imitación y, además, ese sistema tiene sus propios problemas legales.
Pero, por otro lado, Elop conoce bien Microsoft. Después de todo trabajó para la compañía hasta que asumió como el director de Nokia.
"Desde una perspectiva del consumidor, desde la experiencia que permite, (Windows Phone 7) es mejor que cualquier tora cosa del mercado", Elop le dijo a la BBC.
El problema es que mientras el teléfono Windows 7 tiene una interfaz altamente original, es a la vez una interfaz estandarizada.
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